Tuesday, 10 July 2012

Ode to an ex-friend

O, thou...

Cuánto ha llovido desde aquel "Cuida bien de ella, que vale mucho". Y desde los peluchitos de Winchester, los patos hechos con pajitas en el República con todo el mundo alrededor, tomando palomitas extremadamente saladas regadas con calimochos con mora por las tardes de septiembre.

Aquella sorpresa de maderica en Florencia entregada con desdén, aunque sabías que me hacía mucha ilusión. Dedicatorias interminables en las becas la noche de la graduación, miradas de complicidad en cualquier situación. Tu casa de la huerta y las innumerables cosas que pasaron en sus inmediaciones. Camisetas de Gollum, estuches de Shrek. La tarde en el Fitzpatrick's justo antes de empezar nuestra etapa universitaria...

Y a partir de entonces, todo se vuelve borroso. Exceptuando situaciones como la de aquel Bando de 2007 en el que, caminando ya de noche por la Gran Vía, fuimos abrazados con otra persona un buen tramo.

Pero ahora ya da igual, porque todos esos momentos se perderán como lágrimas en la lluvia. Se disiparán como copos de nieve en el mar.

Y no voy a lamentarme más por este tema.