Wednesday, 14 February 2018

San Walfrido

Gracias por los risones.

Gracias por los mimicos.

Gracias por la complicidad, el guananiano y los viajes.

Gracias por darme cuenta de que podía querer morirme tanto.

Gracias por hacerme ver que siempre puedes estar equivocada, aunque pienses que la otra persona es tu compañero para la vida.

Gracias por las lágrimas, el "ánimo depresivo", la inseguridad y la cantidad de noches en vela que me hiciste pasar.

Gracias por hacerme sentir mal por estar enferma y necesitar ir a un hospital en medio de tus copazos.

Gracias por las mentiras, por pensar que podía llegar a ser tan mezquina como tú, por las salidas nocturnas y los putos mensajitos cerdos a cualquiera que se prestara.

Gracias por esos días en los que me levantaba llorando y me acostaba igual.

Gracias por todos esos momentos en los que me fallaste. Por hacerme sentir menos que una mierda, por reírte de mis flaquezas y mentir a todo el mundo a tu alrededor para hacerles creer que eras una persona decente y de provecho.

Gracias, de verdad.

Una y no más.

A ver si inventan de una puñetera vez Lacuna, Inc. y puedo olvidarlo todo.