Y aquí estamos otra vez: recapitulando.
Este 2016 ha sido el año de...
- Despedidas de altura, muchas: Starman/Aladdin Sane, Severus (speak so slightly), el Dr. Fronkonstin, la princesa republicana Leia Organa, el artista anteriormente conocido como Prince... Los clásicos van desapareciendo.
- Mi Erasmus+ en un país báltico (y la primera vez que pensé que iba a morir seriamente en medio de un bosque en bicicleta diluviando y sin luces, con la única compañía de unos ucranianos que no sabían hablar el idioma común por excelencia).
- Murió una persona que conocí durante muchos años, de mi misma edad.
- Pocos cambios en lo de siempre. Ni luz al final del túnel, ni nada. Hay que resignarse ya.
- Ver a mi grupo favorito el día de mi cumpleaños, y unos meses más tarde en el Festival más grande del país.
- Problemas familiares que tocan de refilón con juicios de por medio, y hermanos que abandonan el nido para casarse en petit comité.
- Ganar otro premio por una comunicación oral en un Congreso Nacional.
- La boda de una gran amiga que me dio el ramo, y de la que fui dama de honor.
- Apostasía, liberación.
- Tener un Starbucks a 350 m de casa.
- Viciarme a Pokémon Go, desviciarme, y recaer.
- La jubilación de mi progenitor y su larga búsqueda de hobbies para rellenar el tiempo.
- Tener un huerto ecológico cedido desde la uni.
- Ver a The Hives en mi ciudad, y pasarlo pipa.
- Lluvias torrenciales en la zona.
- Redescubrir el Mundo Mágico con Animales Fantásticos y dónde encontrarlos.
- Fascinarme por el cine documental con Human, por la animación de Kubo y El Principito, sentir frustración e identificación con Están vivos, flipar con el universo de Stranger Things, con las interpretaciones de Viggo en Promesas del Este y Ed en Las dos caras de la verdad, la simplicidad efectista y los efectos de Ex machina, y el falso plano secuencia de La soga.
¿Qué me deparará 2017?
Sea lo que sea, por favor, que esté repleto de risones. Si no me falta eso, no me faltará nada.