Por demanda general (xD "general"), he decidido comenzar una nueva sección: El Clásico del Domingo, en la que recordaré discos "clásicos" (no necesariamente antiguos) que marcaron un antes y un después en mi vida musical.
Y qué mejor manera de inaugurar esta sección con un clasicazo del rock progresivo, "In the Court of the Crimson King", discazo que conocí por recomendación de uno de los mejores guitarristas que he conocido.
El 10 de Octubre de 1969, el hasta entonces desconocido grupo inglés editó su primer lp, un disco de tan solo 5 canciones que no bajaban de los 6 minutos de duración. El título completo del album era "In the Court of the Crimson King (an observation by King Crimson)", y lo firmaba King Crimson, 6 componentes (uno de ellos, Peter Sinfield, sólo escribía las letras) liderados por Robert Fripp.
Con una portada bastante peculiar realizada por Barry Godber, el disco consiguió inmediatamente críticas favorables hasta de Pete Townshend (The Who), que lo calificó de "obra maestra extraordinaria" y alcanzó el puesto tercero en las listas musicales británicas.
Los 5 temas que componen este clásico se caracterizan por el uso del melotrón mezclado con clarinetes, flautas traveseras y las guitarras de Fripp, todo unido en un contexto de jazz y acid rock improvisado.
"21st Century Schizoid Man" comienza de forma misteriosa para luego de golpe dar un subidón pomposo y grandilocuente, con trompetas y bajo a la par y letras incomprensibles y distorsionadas sobre pies de gato y garras de hierro, criticando en metáforas temas como el consumismo y la guerra de Vietnam. Cambios de ritmo mezclados con punteos jazz, una batería impecable y un bajo imposible hacen de este tema uno de los más conocidos de la banda.
Con "I Talk to the Wind", una canción serena y simple con flautas traveseras, el disco cambia de registro completamente. Comienza inmediatamente después de las cacofonías del final del tema anterior, creando un contraste muy marcado. Batería calmada y amortiguada, guitarra muy melódica y letra previsible pero hermosa.

"Epitaph" es otro tema mítico, con unos punteos de guitarra suaves que se entrecruzan con la línea de bajo, la base de melotrón y los acordes y arpegios de guitarra ocasionales. Además, el solo de clarinete le da un toque melodramático y enigmático. La letra distópica y negativa tiene un significado bastante especial para mí: "confusion will be my epitaph, as I crawl a cracked and broken path, if we make it we can all sit back and laugh but I feel tomorrow I'll be crying".
El cuarto corte, "Moonchild" es una balada sobria y lineal de 12 minutos de duración que a los 2'20" cambia a una improvisación caótica pero ordenada que dura hasta el final.
"The Court of the Crimson King" pone el broche final al disco. Adictiva de principio a fin, comienza de forma abrupta guiada en todo momento por una batería a contratiempo. Los coros del estribillo le dan la fuerza que parece que le falta con los trinos de flauta del verso. En la película de Alfonso Cuarón "Hijos de los Hombres" (Children of Men, 2006), esta canción es usada en una de las mejores escenas, cuando Clive Owen pasa en limusina por un Londres gris decrépito y descorazonador. Con una parte semi-improvisada a mediados, en mi opinión es el mejor final que se puede poner a un disco de tal calibre.
En definitiva, el primer y rompedor LP de los 13 que componen la discografía de King Crimson, merece con creces que le dedique la primera entrada de una serie que espero continuar.