Ya está aquí, ha llegado.
Meses después del comienzo real del año, me aventuro a escribir este Amarcord, para seguir con la tradición.
Porque 2017 fue el año en que...
- Me quité las PT y el TFG, no sin dificultades por el camino.
- Estuve en centroeuropa y aprendí palabras curiosas como "czesch" o "dzień dobry". También otras más bordes, me inflé a pierogi y probé un helado artesanal de caramelo salado con trocicos de almendra impresionante.
- Vi a un grupo mítico en un país escandinavo (y desde entonces cuento los días hasta que casque alguno de ellos. Presiento que está cerca).
- Empecé un nuevo hobby sobre ruedas y cada día que pasa es un día menos hasta que consiga material del bueno con luces que aporten molonidad.
- Me apunté a otro hobby y me zampé a mis compañeras en casi todos los aspectos.
- Vi a esos escoceses bien vestidos en mi ciudad, and they didn't walk away.
- Perdí peso que me sobraba. Unos 80 kg, para ser exactos. Y tenía barba.
- En el proceso, también perdí una vida futura que ahora es paralela a la real. Una casa que estaba haciendo poco a poco más mía, un plan que (a simple vista) no tenía fisuras.
- Perdimos a Mr. Ollivander/Winston Smith/Kane, el Batman perruguero del Batusi y ese cantante torturado de ojos preciosos que cantaba a grito pelado aquello de "I'll wait for you there alone".
- Le molé a una multinacional. Aunque fue a principios del año siguiente cuando dieron luz verde.
- Seguí con niñas repelentes e ilustradores majetes. Alguna escocesa o italiana ocasional también.
- Participé por primera vez en un par de carreras populares. Eso sí, no corriendo.
- Asertividad, resiliencia y otros términos del demonio han ido cogiendo fuerza.
- Pasé un fin de semana "mágico" en un monasterio manchego con otras 149 personas unidas por una misma afición.
- Leí "Las Fantásticas Aventuras de Odín y su Hijo Ilegítimo: ¡desmelene en EEUU!", además de ver ese ejercicio impecable que fue su adaptación en forma de serie.
- Me enganché a un espejo negro, una enemistad de cine, la historia de una criada, un caballo politoxicómano y depresivo, unas cascadas de la gravedad, una Corona rodeada de corgis y, sobre todo, un papa joven de ojos penetrantes.