Tuesday, 19 March 2019

Lucy in the Sky with Diamonds

Era un viernes de abril allá por 1943 y Albert se encontraba trabajando en su laboratorio cuando, de repente, la conoció. 

Un ligero roce con su mano fue suficiente para quedarse prendado de ella, pero fue un beso muy medido el que le enganchó por completo. Se llamaba Lucie, y desde ese momento no paró de pensar en ella. Primero se sintió mareado, ¿serían mariposas en el estómago? No podía seguir trabajando, así que cogió su bicicleta y se marchó a casa. Allí siguió inquieto, no podía quitársela de la cabeza. Se le nubló la vista y empezó a imaginar mundos maravillosos de colores en los que Lucie le acompañaba en una bicicleta con diamantes.

Sin embargo, al cabo de dos horas, Albert notó que la euforia fue desapareciendo.

Definitivamente, el LSD que había sintetizado no debía mezclarse con la bici.