Thursday, 28 November 2013

Good manners

"Todo lo que decían nuestros padres que era bueno es malo: el sol, la leche, la carne, la Universidad…", afirmaba Woody Allen en Annie Hall.

¿Lo ven? Por eso nada menos recomendable, nada más prescindible, que despedirse de la gente en una fiesta, una cena o una de las numerosas farsas a las que nos vemos obligados a asistir en la época navideña. Lo más probable es que nadie se dé cuenta de que nos hemos ido. Siempre que el grupo supere la docena de sujetos, naturalmente. El mundo no se va a acabar mañana ni tampoco nadie se va marchar a Irak a batallar, así que ese jefe, ese amigo o ese desconocido volverá a cruzarse en nuestro camino. Entonces, ¿qué necesidad de fundirnos en adioses que parecen anunciar el Apocalipsis? Seguramente ninguna. A todo esto la mayoría de los europeos lo llama despedirse a la francesa, excepto los propios aludidos que prefieren hacerlo a la inglesa (filer à l'anglaise). Los americanos, que les da lo mismo que lo mismo les da, se decantan por atizar a los irlandeses (Irish goodbye) o por hacer un ghosting (esfumarse), que sin duda suena más elocuente e inofensivo.

Fragmento de El arte de despedirse a la francesa, de Iñaki Laguardia.