Thursday, 7 May 2009

Terciopelo subterráneo




- A veces, cuando estás de fiesta en una discoteca cualquiera con gente pasándolo bien y bailando mientras bebes cualquier cerveza barata, ¿no te ha pasado nunca que, en un determinado momento, la música se atenúa en tu cabeza y empiezas a pensar en tus cosas como si estuvieras allí presente sólo de cuerpo, observando a los demás bailar al son de un ritmo mudo, sintiéndote desconectado del resto del mundo, en una especie de despersonalización?

- No... Me temo que no.

- O, cuando vas caminando por el campus al salir de clase escuchando música tranquilamente y de pronto te paras a pensar en el egocentrismo de cada persona, porque hasta cada insignificante ser que camina a tu alrededor como moléculas siguiento un movimiento browniano piensa para sí mismo que es el centro de su vida, alguien especial. Si todos creemos eso, entonces nadie es realmente especial, ¿no?

- Bueno, yo...

- Porque "especial" sería alguien como Mapplethorpe, Witkin, Thorgerson. Kubrik. Hawking. Visionarios. Genios. El dar con la forma de expresar de una manera visual lo que creaban en sus cabezas, mostrándolo a todo el mundo como no lo habían visto nunca antes, los convierte en individuos remarcables, con un "índice de singularidad", que seguro que tú también te has planteado alguna vez (cómo no), elevadísimo.
¿Verdad que entiendes cómo me siento?

- Pues... Realmente no mucho, señorita Candy. Creo que deberíamos empezar un tratamiento neuroléptico con Xeplion® (palmitato de paliperidona), 150 miligramos por vía intramuscular y a partir de ahí vamos disminuyendo la dosis en sus próximas visitas.

- Gracias, Lou. Tú siempre me comprendes.